Las empresas priorizan sus planes de retención del talento ante una posible recuperación económica

Según el estudio “Managing talent in a turbulent economy” realizado por Deloitte, la recuperación económica traerá consigo un considerable aumento de la movilidad laboral. Por ello, desde el punto de vista de la gestión del talento, muchas empresas se verán obligadas a afrontar la recuperación con cautela. En este sentido, casi tres de cada cuatro ejecutivos (73%) afirman contar ya un plan específico de retención de talento o estar en periodo de implantación, con el objetivo de impedir la marcha de los empleados.

A la hora de afrontar el reto de la retención del talento, las principales barreras a las que se enfrentan las compañías son la falta de incremento de las compensaciones económicas (44%), el excesivo volumen de trabajo (30%), la falta de gratificaciones o incentivos de empleo (28%) y la inseguridad en el empleo (28%), entre otras.

Por primera vez desde el inicio de la crisis, el número de ejecutivos que piensan que “lo peor está por venir” (18%)  ha descendido, mientras que el porcentaje de encuestados que afirman que “lo peor ya ha pasado” (16%) se ha duplicado respecto a marzo del mismo año. No obstante, ejecutivos de todo el mundo no se muestran igual de optimistas ante la situación económica. Regionalmente, los estadounidenses son los más optimistas (siendo un 21% los que piensan que lo peor ha pasado), mientras que los europeos son los más pesimistas (11%) respecto a nuestro futuro económico.

La percepción sobre la situación económica ha provocado cambios en el comportamiento empresarial. Aunque las prioridades estratégicas a afrontar por las compañías continúan siendo las mismas que meses atrás, los porcentajes otorgados por los encuestados son más bajos. Según el estudio de Deloitte,realizado a más de 300 ejecutivos en todo el mundo, los aspectos clave en los que las empresas centran su atención son el recorte y la gestión de costes (56%), la adquisición, el servicio y la retención de clientes (43%), y la gestión del capital humano (33%).

Seis de cada diez entrevistados afirma tener un compromiso alto o muy alto con la retención del talento.  Asimismo, dos de cada tres ejecutivos señalan la capacitación y desarrollo como principal prioridad, en comparación con un 50% que señaló la reducción de personal. Finalmente, casi la mitad de los ejecutivos (47%) tiene previsto invertir en la formación de sus profesionales.

Fuente: edirectivos

 

Consumo y Publicidad

A pesar de la problemática y limitaciones que presenta la distinción entre necesidades verdadera y necesidades falsas a la hora de definir el consumo, lo cierto es que existe un esfuerzo consciente por parte de los mecanismos de mercado y empresariales para conseguir influencia sobre los consumidores. Pero no es menos cierto que los consumidores, han dejado de ser agentes pasivos fácilmente influenciables para ejercer sus prácticas de consumo desde una disposición predominantemente emocional, porque las emociones han pasado a ser también objeto de consumo. No absorvemos simplemente los significados simbólicos que se nos proyecta desde la publicidad; los consumidores los modificamos, los reinterpretamos e incluso los manipulamos. En caso contrario , no se explicaría por qué ciertas campañas de publicidad estratégicamente diseñadas y lanzadas con una gran inversión  acaban por fracasar, mientras que productos o servicios apenas publicitados acaban por acaparar la atención de la población o de determinados segmentos de la misma. Precisamente una de las tareas más importantes del márketing consiste en estudiar los estilos de vida, analizar los futuros mercados y detectar las motivaciones y deseos de la población para poder atraer su atención asignado significado simbólico a los productos. Podemos acusar a la sociedad de consumo y a la publicidad de empujarnos a consumir en una determinada dirección, podemos pensar o creer firmemente que las pesonas no consumimos lo que realmente queremos, pero eso implica responder a una cuestión: ¿Qué es lo que realmente queremos? ¿Cuáles serían las supuestas necesidades verdaderas que deberíamos satisfacer como consumidores?