Consumo, ética y transformación social. Neuromárketing

Las emociones y el consumo están implicados en el mantenimiento de las prácticas y estructuras sociales actuales, constituyéndose como verdaderos dispositivos de control social. Consumir implica siempre una elección entre una variedad de productos, al mismo tiempo, entre una variedad de marcas diferentes que ofrecen bienes y servicios similares. Por lo tanto, si la supervivencia de cualquier empresa depende de las decisiones de los consumidores, entonces podemos llegar a la conclusión de que los consumidores tienen un enorme potencial de acción social a través de sus decisiones y acciones de consumo.

Este enfoque supone una aproximación interesante a la ética del consumo, en el sentido de que no necesitamos renegar del consumo para tener la capacidad de combatir sus consecuencias más negativas, como la contaminación medioambiental, la generación de residuos, la vulneración de los derechos de los animales, la explotación laboral o las desigualdades entre países, entre otras. Nos bastaría con realizar prácticas y elecciones de consumo que sean congruentes con la responsabilidad social hacia los demás, el medio ambiente y las generaciones futuras. En definitiva, se trata de unir consumo y responsabilidad, actuando “desde dentro” de la sociedad de consumo. Por lo tanto, desde la óptica del consumo responsable, consumo y ética no son necesariamente incompatibles. Estar comprometidos con la igualdad, la justicia o el medio ambiente no implica adoptar una actitud anticonsumista radical, sino que implica tomar las decisiones de consumo desde una sensibilidad ética, seleccionando bien los productos y servicios, y optando por alternativas éticas. El consumo responsable parte de la premisa de que si los consumidores premian a las buenas empresas y castigan a las malas, las empresas se verán obligadas a ser responsables. En consecuencia, la ética del consumo descansa  en el individuo, que es quien se ha de comprometer en primera instancia hacia formas de consumo responsable. La acumulación de las acciones de muchos consumidores es la que puede guiar el rumbo del mercado. La responsabilidad es individual, y el cambio social se encuentra en la suma de estas responsabilidades individuales.

El Neuromarketing es el estudio del funcionamiento del cerebro en las decisiones de compra de un producto; o dicho de otra manera, de cómo las personas eligen. Es un nuevo campo del marketing que investiga la respuesta cerebral a los estímulos publicitarios, de marca y de otro tipo de mensajes culturales.

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