Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera. El Jefe Tóxico

Hace unos meses, mientras impartía una sesión conjunta para los alumnos del Máster de RRHH y del MBA de la Universidad Pablo de Olavide, un chico me preguntó cuál era la diferencia entre un jefe y un líder.

Le respondí que lo ideal es que todo jefe jerárquico sea también un líder, pero que desafortunadamente no es así con demasiada frecuencia.
El título de líder hay que ganárselo y no precisamente a golpe de organigrama.
El líder dirige gracias a su influencia, guía a su equipo y consigue desarrollar la potencialidad de cada miembro, su talento natural. Busca generar preguntas, conversar y valora la policromía profesional.
Por el contrario, el jefe ordena e impone a sus empleados y lo que espera de ellos es disciplina y obediencia.
El líder se apoya en la inteligencia emocional para dirigir personas, genera un clima de confianza y colaboración y consigue que sus colaboradores le sigan de manera voluntaria.
Es muy difícil dirigir personas y todos los que somos responsables de un equipo cometemos multitud de errores que debemos analizar constantemente y buscar vías de mejora. No existe el líder perfecto, porque el líder es un ser humano.
El jefe en el sentido más peyorativo es alguien que no conoce lo que es la autocrítica ni le interesa.
En el post de hoy, con cariño, con respeto y con un cierto tono de humor describo algunas de las tipologías de jefes tóxicos, que en mayor o menor medida todos habremos sufrido a lo largo de nuestra vida profesional.
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Aquí tenéis algunos de los más conocidos:
Jefe veleta: aquel que cambia de decisión según cambie el aire, dependiendo del contexto, de la persona o del tema en cuestión. Es casi imposible que piense lo mismo si le preguntas varias veces por un tema y lo peor de todo, no recuerda lo que dijo ni lo que pensaba con tanta seguridad.
Jefe paternalista: trata a sus empleados como hijos, su misión en esta vida es arreglar los problemas de su “familia laboral”, cuidarla y protegerla. Incluso su lenguaje no verbal y su vocabulario reflejan esta actitud protectora con su equipo. Suele ser muy querido pero no ayuda a desarrollar la autonomía, proactividad y desarrollo profesional de las personas que cobija.
Jefe ventilador: tiene una habilidad especial e innata para dispersar las responsabilidades, los problemas y especialmente los malos resultados a todos quienes le rodean. Es especialista en encontrar un chivo expiatorio cada vez que mete la pata.
Si hay que colgarse una medalla pulsa el botón de off momentáneamente. Eso se lo ha ganado a pulso.
Jefe vividor: vive como un parásito del trabajo de los demás. Su jornada laboral consiste en asistir a reuniones fundamentalmente y hacer que parezca que está trabajando.
Rara vez redacta un informe, escribe un correo, llama a alguien por sí mismo…
Ha hecho de la delegación su filosofía de vida, hasta el punto de desvirtuar el concepto.
Jefe Peter Pan: vive en un mundo de fantasía. Es posible que en los pasillos de la empresa se esté librando una verdadera batalla campal, que entre las personas que trabajan en su equipo no se dirijan la palabra ni para darse los buenos días y que la tristeza y la desmotivación reinen en la organización, no obstante, si le preguntas cómo van las cosas te responderá que genial. La gente está feliz, motivada y comprometida y el ambiente es inmejorable, ¿no lo ves?
Jefe colega: es el que está obsesionado con caer bien a todos sus empleados, huye de los malos rollos como de la peste y es incapaz de hacer una crítica a algún miembro de su equipo. Le encanta establecer rutinas como tomar una cervecita los viernes o traer churros a la oficina para invitar a todos a desayunar.
Si le pides que haga una evaluación del desempeño de su equipo lo sufrirá como una enfermedad y al final intentará poner a todos la misma puntuación o asignar el mismo variable. ¿Cómo va a disgustar a alguien si se lleva bien con todos?
Jefe conciliador: no soporta los conflictos, los sufre como algo propio. Muy relacionada este tipo de jefe con el anterior, el colega.
Absolutamente incapaz de negarle a sus colaboradores lo que le pidan, “que lo hagan en RRHH si eso…”
Lo peor que le puede pasar en su jornada laboral es que surja un conflicto o alguien tenga una actitud agresiva con él o delante de él.
No habla mal de nadie, sólo quiere vivir y trabajar en paz y armonía.
Jefe Dr. Jekyll y Mr. Hyde: el que más despista a sus colaboradores. Cuando esperan temerosos a que llegue por las mañanas se preguntan: ¿Quién vendrá hoy a trabajar? ¿Dr. Jekyll o Mr. Hyde?Puede pasar de ser el jefe más encantador del mundo, preocupado por la vida personal de sus empleados, saberse hasta la fecha de cumpleaños de todos y los nombres de sus hijos, a ser al minuto siguiente, una persona perversa que deja a las víctimas que va encontrando por el camino noqueadas por el impacto del cambio y el miedo a cómo hablarle la próxima vez.
Jefe Rambo: un experto en la lucha de guerrillas, un hombre que está entrenado para ignorar el dolor, las condiciones climatológicas y vivir de lo que da la tierra.
Cree que su misión en la empresa es ganar una guerra y está dispuesto a dejarse la piel en ello. Suele ser además un lobo solitario, engaña porque su ropa de camuflaje es el traje y la corbata.
 “Vivir por nada, o morir por algo. Decidid”
Jefe pasota: no se altera nunca, ningún problema es lo suficientemente grande para no poder relativizarlo. Podría mimetizarse perfectamente en una cultura rastafari.
No pasa nada si se llega tarde a una reunión o simplemente no se asiste sin avisar. La fecha límite es un invento de algunos, no hay prisa.
Es perfectamente compatible trabajando con cualquier otro tipo de jefe, porque simplemente nada le importa excepto cobrar a fin de mes.
“Vive y deja vivir” es su lema.
Jefe de clausura: no suele abandonar su despacho. Incluso es difícil verle entrar y salir del edificio, no se sabe si por una timidez patológica, por una filosofía de vida o porque en su zona de confort es donde únicamente puede trabajar bien.
La mayoría de las reuniones las mantiene en su despacho, nunca sale a ver a otro colaborador o compañero y si no le queda más remedio que dejar su refugio, se le ve incómodo y deseando volver a su encierro.
Tampoco destaca por ser un gran conversador o un animal social.
 
Jefe tío Gilito: no le importa el clima, la productividad de su personal, la satisfacción del cliente, etc. Sólo le preocupa una cosa en la empresa: el dinero.
Le preocupa tanto el dinero que no ve cómo esa obsesión perjudica en gran medida la cuenta de resultados.
“Conozco de memoria los números de serie de todos y cada uno de los dólares que he ganado en mi vida”
Jefe emperador romano: si no estuviera mal visto pondría una estatua suya en la entrada de la empresa y pagaría a sus empleados con dinero que tuviera impreso su bello rostro.
Rezuma arrogancia por donde va y es la persona más feliz de haberse conocido a sí mismo de todo el planeta.
Estar tan endiosado le hace perder contacto con la realidad, pero no importa porque… ¡aporta tanto valor a la empresa!!!!!
Jefe celebrity: podría intercambiar perfectamente su papel con cualquier celebrity de las revistas de moda y del corazón. Lo que más le gusta en el mundo es acudir a un sarao, y por supuesto sus principales preocupaciones es que su nombre se lea bien en el cartel que le ponen delante, en el pie de foto y en la nota de prensa.
Es primordial que salga en todas las fotos del evento y que el ángulo desde el que dispara la cámara sea el que pilla su lado bueno.
Viste en función de su agenda social, tiene un fondo de armario para cada tipo de ocasión.
¿El trabajo con su equipo? ¡Ah, sí! Eso también lo hace, cuando regresa a la oficina después de tomar la copa de vino español.
Jefe ciclotímico: desconcierta a sus empleados del mismo modo que el jefe Dr. Jekyll o Mr. Hyde, sólo que con la diferencia de que no oscila entre ser un bonachón o un ser perverso, sino entre el ser más feliz de la Tierra o el más desgraciado y negativo de la historia de  la organización.
Contagia por igual su optimismo que su estado depresivo, lo que acaba afectando a su equipo de manera muy perjudicial
Por no hacer el post interminable dejo otros muchos tipos de jefe para otro día: el histriónico, el orgulloso, el paranoico, el celoso, etc.
¿Se te ocurre alguno más que no haya nombrado? Seguro que sí.
Sonia Rodríguez Muriel

¿Cómo influeyen las emociones en mi Trabajo?

Antes que nada es importante conocer lo que es la inteligencia emocional de la mano de su principal investigador.

fhh9gx9j-1363223591Las tensiones de la vida moderna, la hiper-competencia en el terreno individual y empresario, la presión del reloj, la exigencia de un constante perfeccionamiento profesional, etc., son situaciones que tienden a alterar el estado emocional de la mayoría de las personas consideradas normales, llevándolas al borde de sus propios límites físicos y psíquicos. El resultado, a menudo, es el desequilibrio emocional.

Este desequilibrio no sólo afecta la vida más íntima de una persona, sino que afecta su trabajo y su desarrollo profesional, porque las emociones desempeñan un papel importante en el ámbito laboral. De la ira al entusiasmo, de la frustración a la satisfacción, cada día nos enfrentamos a emociones -propias y ajenas. La clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, para que trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos en pos de mejores resultados.

Por otro lado, cada uno de nosotros influye en el estado de ánimo de los demás. Es perfectamente natural influir en el estado emocional de otra persona, para bien o para mal; lo hacemos constantemente, ‘contagiándonos’ las emociones como si fueran el más poderoso virus social.

Por eso se verifica hoy una tendencia mundial en la demanda de recursos humanos (especialmente ejecutivos), que valora la capacidad de interrelación emocional sobre la capacitación técnica.

Porque tanto el trabajo como el aprendizaje son sociales. Las organizaciones son ‘redes de participación’. Para lograr un desempeño efectivo en los trabajadores del conocimiento (de cualquier trabajador, en realidad), la clave está en inyectar entusiasmo y compromiso, dos cualidades que las organizaciones o empresas pueden crear, pero no imponer.

Hoy no basta con un alto coeficiente intelectual para triunfar profesionalmente, para competir o para desarrollar una empresa; se requiere un control emocional adecuado, que nos permita tener una interacción armónica en nuestro ambiente laboral: socios, colegas, empleados, proveedores, clientes, etc.

Sin duda alguna, la inteligencia emocional no es una varita mágica; no garantiza en una empresa una mayor participación en el mercado ni un rendimiento más saludable. La vida de toda corporación es extraordinariamente fluida y compleja. Ninguna intervención, ningún cambio por sí solo, puede arreglar todos los problemas. Pero si se ignora el ingrediente humano, nada de lo demás funcionará tan bien como debería. Las empresas cuya gente colabora mejor tienen ventaja competitiva.

En ese sentido, las facultades de la inteligencia emocional son sinérgicas con las cognitivas; los trabajadores excelentes poseen las dos. Cuanto más complejo es el trabajo, más importante es la inteligencia emocional, aunque sólo sea porque la deficiencia en estas facultades puede dificultar la aplicación de la pericia técnica y el intelecto que se tenga.

 

 

 

 

Características de un workalcoholic o adicto al trabajo

Los adictos al trabajo o workalcoholic —término que nace en EE.UU. a raíz de los años ochenta cuando aparecen los yupies—. El término “alcohólicos” se asemeja y contagia su significado a estos otros adictos. Los adictos al trabajo son los que escapan de su lado afectivo y transforman su trabajo en su casa.

Corbata_cuerdaYo conozco a 4 o 5 y no me gustaría parecerme a ellos, pero para que todos sepamos si estamos bajo esta denominación, os dejo 10 características de los adictos al trabajo o workalcoholic. Son estas:
1. Es un profesional muy perfeccionista, con ambición y afán de éxito, individualista, con grandes dificultades para trabajar en equipo. 35-40 años, hombre, clase media-alta, suelen ser empresarios y directivos, abundan los abogados, médicos, economistas.
2. No existe un adicto a una sola adicción, suele tener varias: cigarrillos, cafeína. Es común que esté asociada a la imposibilidad de decir “no”, al hecho de complacer a otros o de lograr el éxito.
3. La negación es una constante. Todas las adicciones se basan en una negación, pero esta negación es más compleja porque trabajar está bien visto. Distorsionan la realidad.
4. Suelen tener una autoestima muy baja o excesivamente alta. No se aceptan como lo que realmente son, están haciendo esfuerzos imposibles para ir más lejos de lo que sus pies pueden llevarles. Están convencidos de que para ser aceptados han de ser siempre los mejores y por eso tratan de aumentar sus logros.
5. Incapacidad para relajarse, no desconectan nunca. Funcionan bien con la adrenalina muy alta. Tienen una larga lista de tareas que necesitan ser realizadas. Como el trabajo es su “gatillo” (se llama gatillo a las situaciones que desencadenan la conducta adictiva) siempre tienen el gatillo a mano y nuevas ocasiones para estimularse y segregar un chorro de adrenalina. Síntomas de abstinencia en vacaciones o fines de semana. Sensación de culpabilidad durante su tiempo de ocio.
6. Suele ir acompañada de depresión-ira.
7. Concretamente se señalan seis rasgos característicos:
– Interés obsesivo por conseguir objetivos.
– Deseo de competir.
– Necesidad de reconocimiento social.
– Propensión a acelerar la ejecución de cualquier tarea.
– Estado de alerta física y mental.
– Implicación aparente en múltiples actividades a plazo fijo.
8. Hay dos tipos claramente diferenciados:
a) El impositivo, trabajador ambicioso y luchador despiadado. Trabajador competitivo, necesidad de sentirse superior, trabajador culpabilizado, sobrecarga de trabajo como imperativo ético.
b) El inseguro: búsqueda continua y ansiosa de aprobación y autoestima. Trabajador aislado y solitario, con una relación profesional como sustituto de relación interpersonal.
9. Relaciones familiares y sociales muy debilitadas como consecuencia de que no hacen caso de la familia o de amigos.
Este artículo está extraído vía microsoft empresas

La difícil conciliación laboral y familiar en tiempos de crisis

Más de la mitad de las madres y los padres con un empleo remunerado fuera de casa reconocen que les cuesta conciliar su faceta profesional con su vida familiar, en especial en lo que concierne a la educación de sus hijos, según se desprende de un informe elaborado en Estados Unidos por el Pew Research Center.

conciliar_trabajo_y_familiaEste estudio, que pertenece a una serie de estadísticas analizadas por esta institución especializada en tendencias sociales y completada con material de la oficina norteamericana del censo, evidencia que los hombres han triplicado el tiempo que pasan con sus niños desde 1965. Sin embargo, la diferencia entre sexos sigue siendo enorme, ya que ellas invierten el doble de horas.

La situación en España también debería mejorar, de acuerdo con la advertencia que en 2011 se formuló desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Un año después, el 70% de 400 directivas de distintas firmas encuestadas por la empresa de recursos humanos Adecco relegaba al país a la última posición en la clasificación continental en esta área.

Ya en 2013, organismos como la Eurocámara o la misma OCDE insistían en que, por culpa de los recortes aplicados para combatir la crisis, los avances conseguidos durante décadas corren un riesgo serio. No en vano el 36% de los españoles cree que la denominada política de austeridad dificultan la conciliación.

Las tareas domésticas se distribuyen de un modo más equilibrado en Estados Unidos cuando ambos progenitores trabajan. Así, las madres dedican a esta actividad una media de 59 horas semanales, frente a las 58 de sus compañeros. En cualquier caso, los sondeos revelan que un tercio de los adultos, tanto hombres como mujeres, continúan pensando que lo idóneo es que las madres permanezcan en el hogar con los menores.

Los técnicos que están llevando a cabo esta investigación en Norteamérica, con múltiples aspectos extrapolables a otros países occidentales, entrevistaron a más de 124.000 personas entre 2003 y 2011. En la oleada más reciente, la de 2012, recabaron la opinión de 2.500 participantes más.

Fuente: La Vanguardia

Perfiles de Entrevistador de RRHH: Para ir preparados

Cuida tu forma de vestir, presenta correctamente el CV, procura mostrarte lo más relajado posible e infinidad de ejemplos más que rebotan sobre nuestra cabeza momentos antes de enfrentarnos a una entrevista de trabajo. Pero ¿y cómo puedo saber el tipo de entrevistador al que me voy a enfrentar?

ser_78086Dada la delicada situación que vive España, en donde el paro alcanzó los 5 millones de personas, según el último dato del ministerio de Empleo y Seguridad Social, lograr una entrevista de trabajo se convierte muchas veces, en el único salvavidas, por lo que cualquier información al respecto de la misma es poca. Jobandtalent ha elaborado un informe en el que se analizan los cinco tipos de entrevistadores más comunes y la actitud que deberá tener el candidato frente a los mismos.

Una entrevista se asemeja mucho a un partido de tenis, en donde la bola nunca queda en medio. Candidato y entrevistador logran obtener el mayor número de puntos (e información) posible. Recuerda que el entrevistador no logra descartarte o vencerte, sino saber que eres el mejor. Por lo tanto, deberás adaptarte de la mejor manera posible a la entrevista.

1.-Entrevistador estándar
Es el tipo de entrevista en la que el candidato se limita a responder a las preguntas que son formuladas por el entrevistador. Las preguntas suelen referirse a hechos o situaciones muy concretas por lo que la persona que aplica al puesto deberá ceñirse a lo que se le preguntan. Hablar de más, o salirse de lo que se le pregunta, será visto por el entrevistador como un desvío de atención. Este tipo de entrevista suele ser de las más comunes, por lo que muchos de los candidatos suelen conocer de antemano el tipo de preguntas, para poder así llevar las respuestas preparadas de casa y parecer más eficaz. Ten cuidado, sobreactuar penaliza tanto como no saber bien la respuesta.

2.-Entrevistador moderador
Muchas veces, a la hora de afrontar una entrevista, no estamos solos. El número de candidatos, y por tanto, personas que aplican a la misma oferta que lo hemos hecho nosotros suele ser muy grande. Uno de los elementos que utilizan mucho las empresas son los grupos de discusión o “assesment center”, en el que los candidatos afrontan un tema en concreto, o deben resolver una situación, siempre moderados por el encargado de selección de la propia entrevista.

Para situar este tipo de entrevista es semejante al utilizado en la película “El Metodo”, de la obra de teatro de Jordi Galcerán, “El método Gronholm”. Lo que se persigue es conocer cómo se desenvuelven los candidatos en un ambiente en el que no están acostumbrados, y las herramientas que utilizan para expresar su argumentación, razonamiento de los hechos y comportamiento frente a esa situación, la cual es inusual para el candidato. Un elemento que suelen utilizar mucho los responsables de RRHH y que en más apuros pone a los candidatos es el silencio. Buscan saber qué candidato es capaz de romperlo con una conclusión, una exposición final, pero ten cuidado, hablar por hablar muchas veces puede ser contraproducente. Recuerda que siempre estás aplicando a un puesto de trabajo, por lo que tus argumentaciones deberán corresponderse con el puesto al que aplicas.

3.-Entrevistador de venta
Lo que persigue conocer el entrevistador es el grado de implicación que podrá tener el candidato para el puesto. Son preguntas en las que el entrevistado deberá expresar de la mejor manera posible porqué es el mejor candidato y que aptitudes tiene para el mismo. No sólo debe limitarse al puesto en concreto, sino que debe tener constancia de la cultura empresarial de la empresa, ya que en una entrevista siempre se valora la capacidad de análisis global del candidato.

Muchas veces, el entrevistador quiere saber cómo defiendes tus debilidades, o que aspectos positivos has sacado de las mismas. Procura no ser el candidato 1.500 en contestar que tu debilidad es que te gusta trabajar demasiado, terquedad para conseguir objetivos o que te cuesta separar lo profesional de tu vida y aficiones. Este tipo de respuestas no penalizan, pero siempre podrás ganar puntos mostrando sinceridad y originalidad.

4.-Entrevistador incógnita
Este tipo de entrevistador suele ser una combinación del estándar y el de venta, en el que el entrevistador plantea incógnitas difíciles (o imposibles a veces) de resolver en el tiempo que dura la entrevista. Un ejemplo muy común que realizan las entidades financieras a sus candidatos es la de preguntarles por el número de sucursales en una determinada ciudad. No persiguen un resultado exacto, pero sí conocer la manera en la que analizan la pregunta e intentan dar el resultado más aproximado posible, es decir, su capacidad de síntesis y la manera en la que quieran dar respuesta al problema planteado. Por otro lado, existen preguntas en dónde prima la velocidad de razonamiento del candidato, y por tanto, la manera en la que logra un resultado concreto. ¿Cuántas veces a lo largo de un día se superponen las manecillas de un reloj?

5.- Entrevistador agresivo
Se ha tomado por válido en muchas empresas, y la función es someter al candidato a la mayor tensión posible, para comprobar su reacción. Se atacarán los puntos débiles que el entrevistador crea que pueden minar la moral del entrevistado, sus debilidades, todo con el objetivo de posicionarlo en una situación violenta. En principio, este tipo de entrevistas se dan para puestos muy concretos y porqué la compañía solicita explícitamente recabar esa información del candidato por encima del resto, ya que necesitan conocer a la perfección su comportamiento frente a este tipo de actuaciones. Es fundamental mantener la calma, y sí aun así no eres capaz, no debes lamentarlo, ya que simplemente quiere decir que no era un puesto acorde a tu forma de ser.

Fuente: equiposytalento.com